Depresión mayor en adolescentes
¿Qué es la depresión mayor en adolescentes?
La depresión mayor es un tipo grave de trastorno del estado de ánimo. También se conoce como depresión clínica o depresión unipolar. Existen diferentes tipos de depresión, entre ellos:
- Depresión mayor (depresión clínica).
- Trastorno bipolar (depresión maníaca).
- Trastorno depresivo persistente (distimia).
La depresión mayor va más allá de los altibajos normales del día a día. Afecta al cuerpo, al estado de ánimo y a los pensamientos de una persona. Puede afectar y alterar los patrones de alimentación, sueño o pensamiento.
La depresión no es lo mismo que sentirse infeliz o tener un estado de ánimo melancólico. Tampoco es un signo de debilidad personal. No es algo que se pueda superar con la fuerza de voluntad ni con el simple deseo de que desaparezca. Los adolescentes con depresión no pueden simplemente «recomponerse» y sentirse mejor. A menudo se necesita tratamiento.
¿Qué causa la depresión mayor en un adolescente?
La depresión no tiene una única causa. Intervienen muchos factores, como la genética y el entorno.
¿Qué adolescentes corren el riesgo de padecer depresión mayor?
Un adolescente puede tener más probabilidades de padecer depresión mayor si ha experimentado:
- Antecedentes familiares de depresión, especialmente si uno de sus padres sufrió depresión cuando era joven.
- Mucho estrés.
- Maltrato o negligencia.
- Trauma físico o emocional, incluidos problemas con los compañeros, acoso escolar y dificultades académicas.
- Otros problemas de salud mental.
- Pérdida de un progenitor, un cuidador u otro ser querido.
- Tabaquismo.
- La pérdida de una relación, como mudarse o perder a una pareja.
- Otras enfermedades crónicas, como la diabetes.
- Otros trastornos del desarrollo, del aprendizaje o de la conducta.
- Problemas relacionados con el género, especialmente si la persona sufre acoso.
- Un traumatismo craneoencefálico.
¿Cuáles son los síntomas de la depresión mayor en un adolescente?
Cada adolescente con depresión mayor puede presentar síntomas diferentes. A menudo, es necesario que un adolescente presente varios síntomas durante un mismo periodo de dos semanas para que se le diagnostique depresión mayor. Estos síntomas son:
- Sensación persistente de tristeza.
- Sentimientos de desesperanza, impotencia o culpa.
- Baja autoestima.
- Sensación de no ser lo suficientemente bueno.
- Deseos de morir o de estar ya muerto.
- Pérdida de interés por las actividades habituales o por aquellas que antes disfrutaba.
- Problemas en las relaciones.
- Problemas para dormir, como el insomnio.
- Cambios en el apetito o el peso.
- Pérdida de energía.
- Problemas para concentrarse o tomar decisiones.
- Pensamientos suicidas. Tómate siempre en serio los comentarios sobre autolesiones. Busca ayuda de inmediato.
- Intentos de suicidio. Un intento de suicidio es un comportamiento autolesivo destinado a provocar la muerte, pero que termina con la supervivencia de la persona. Se trata de una situación de emergencia que requiere ayuda inmediata.
- Molestias físicas frecuentes, como dolor de cabeza, dolor de estómago o cansancio intenso (fatiga).
- Fugas o amenazas de fugarse de casa.
- Sensibilidad ante el fracaso o el rechazo.
- Irritabilidad, hostilidad, agresividad.
Los síntomas de la depresión mayor pueden parecerse a los de otros trastornos de salud mental. Asegúrate de que tu hijo adolescente acuda a su médico para que le haga un diagnóstico.
¿Cómo se diagnostica la depresión mayor en un adolescente?
Un adolescente con depresión mayor puede padecer otros trastornos de salud mental, como un trastorno por consumo de sustancias o un trastorno de ansiedad. Por eso, el diagnóstico y el tratamiento tempranos son importantes para que tu hijo se recupere.
Un profesional de la salud mental suele diagnosticar la depresión mayor tras realizar una evaluación de salud mental. También puede evaluar a la familia y hablar con los profesores y los cuidadores.
¿Cómo se trata la depresión mayor en un adolescente?
El tratamiento dependerá de los síntomas, la edad y el estado de salud general de su hijo adolescente. También dependerá de la gravedad de la afección.
La depresión mayor suele ser tratable. El tratamiento puede incluir una o varias de las siguientes opciones:
- Medicamentos antidepresivos. El tratamiento con antidepresivos incluye un seguimiento continuo de la eficacia del medicamento y de los efectos secundarios. Estos medicamentos pueden resultar muy útiles, especialmente cuando se combinan con psicoterapia.
- Terapia conversacional (psicoterapia). Este tratamiento ayuda a los adolescentes con depresión a cambiar sus percepciones distorsionadas de sí mismos y del entorno que les rodea. También identifica los factores estresantes en el entorno del adolescente y le enseña a evitarlos y a gestionarlos. El adolescente también aprenderá a afrontar las relaciones difíciles.
- Terapia familiar. El apoyo y el ánimo de los familiares pueden aportar al adolescente esperanza y un sentido de autoestima. La terapia también puede ayudar a la familia.
- Apoyo escolar. Los orientadores y psicólogos escolares pueden servir de recurso y de apoyo para el adolescente.
¿Cuáles son las posibles complicaciones de la depresión mayor en un adolescente?
Sin tratamiento, la depresión mayor puede durar semanas, meses o incluso años. Puede provocar problemas relacionales y sociales. La depresión también está relacionada con un mayor riesgo de suicidio. Este riesgo aumenta cuando el adolescente deprimido padece otros trastornos de salud mental. Entre ellos se incluyen el trastorno de conducta y el trastorno por consumo de sustancias. Esto es especialmente cierto en el caso de los chicos adolescentes.
¿Cómo puedo ayudar a prevenir la depresión mayor en mi hijo adolescente?
Los expertos no saben cómo prevenir la depresión mayor en un adolescente. Sin embargo, conocer los factores de riesgo, detectarlos a tiempo y buscar ayuda especializada para tu hijo pueden ayudar a aliviar los síntomas y mejorar su calidad de vida.
¿Cómo puedo ayudar a mi hijo adolescente a vivir con la depresión mayor?
Como padre o madre, desempeñas un papel fundamental en el tratamiento de tu hijo adolescente. Estas son algunas cosas que puedes hacer para ayudar:
- Habla con tu hijo adolescente, sobre todo acerca de lo que ocurre en el colegio y en las redes sociales. El acoso escolar es uno de los principales factores que contribuyen a los trastornos de salud mental entre los adolescentes.
- Administra los medicamentos según lo prescrito. No aumentes ni reduzcas la dosis sin consultar antes con el médico de tu hijo. No compartas los medicamentos de tu hijo ni le des los de otra persona, aunque se trate del mismo medicamento y la misma dosis.
- Céntrate en los puntos fuertes de tu hijo adolescente y háblale con cariño y apoyo. Hazle saber que estás dispuesto a escucharle, sobre todo si está tan triste que piensa en autolesionarse.
- Acude a todas las citas con el médico de tu hijo adolescente.
- Esfuérzate por encontrar un equilibrio entre la seguridad y las necesidades de salud mental de tu hijo adolescente y su preocupación por la privacidad. Habla sobre quién necesita saber que padece depresión y por qué. Haz hincapié en el hecho de que la depresión es una enfermedad grave, no una elección de estilo de vida. Explícale que hay muchas personas preocupadas por él que están dispuestas a ayudarle a controlar la enfermedad.
- Habla con el médico de tu hijo adolescente sobre otros profesionales sanitarios que participarán en su atención. Es posible que tu hijo reciba atención de un equipo que puede incluir orientadores, terapeutas, trabajadores sociales, psicólogos, personal del centro educativo y psiquiatras. El equipo de atención de tu hijo dependerá de sus necesidades y de la gravedad de la depresión.
- Busca apoyo en los servicios comunitarios locales. Puede resultar útil estar en contacto con otros padres que tengan un hijo adolescente con depresión.
- Tómese muy en serio todos los síntomas de depresión y suicidio. Busque tratamiento de inmediato. El suicidio es una emergencia sanitaria. Hable con el médico de su hijo adolescente para obtener más información sobre el suicidio, incluyendo a quién llamar y qué hacer (por ejemplo, no dejar nunca solo al adolescente). Elabora un plan de emergencia por escrito. Para prevenir las autolesiones, retira las armas de fuego y otras armas, el alcohol, los medicamentos con receta y de venta libre, así como los productos químicos domésticos peligrosos. Si no puedes retirar estos artículos, guárdalos de forma segura en una caja con llave.
Por diversas razones, muchos padres nunca buscan el tratamiento adecuado para su hijo adolescente con depresión. Esto ocurre a pesar de que muchas personas con depresión mayor que reciben tratamiento mejoran. A menudo mejoran en cuestión de semanas. El tratamiento continuado puede ayudar a evitar que los síntomas vuelvan a aparecer.
¿Cuándo debo ponerme en contacto con el médico de mi hijo adolescente?
Póngase en contacto con su médico de inmediato si su hijo adolescente:
- Expresa pensamientos de autolesión.
- Siente una depresión extrema, miedo, ansiedad o ira hacia sí mismo o hacia los demás.
- Se siente fuera de control.
- Oye voces que los demás no oyen.
- Ve cosas que los demás no ven.
- No puede dormir ni comer durante tres días seguidos.
- Muestra un comportamiento que preocupa a sus amigos, familiares o profesores, y otras personas expresan su preocupación por este comportamiento y te piden que busques ayuda.
Dale a tu hijo adolescente una lista de números de emergencia y pídele que los guarde en su móvil. Estos números pueden incluir al médico de tu hijo, a familiares o adultos de confianza, y a la Línea de Ayuda para el Suicidio y las Crisis, en el 988.
Dónde obtener ayuda las 24 horas del día, los 7 días de la semana
Si tu hijo adolescente habla de suicidio, autolesiones, una crisis de salud mental, una crisis relacionada con el consumo de sustancias o cualquier otro tipo de angustia emocional, busca ayuda de inmediato. Puedes:
- Llamar o enviar un mensaje de texto a la Línea de Ayuda para el Suicidio y las Crisis al 988.
- Entrar en la página web chat.988lifeline.org para iniciar un chat.
- Enviar un mensaje de texto con la palabra «HOME» al 741741 para acceder a la línea de texto para crisis.
Considera la posibilidad de guardar estos números o tener esta página web en tu móvil.
Visita 988lifeline.org para obtener más información.
Puntos clave sobre la depresión mayor en adolescentes
- La depresión mayor es un tipo grave de trastorno del estado de ánimo. No es lo mismo que sentirse triste o de bajón. No es una elección de estilo de vida.
- La depresión se puede tratar con una combinación de medicación y psicoterapia.
- Explícale a tu hijo que tardará unas semanas en empezar a sentirse mejor, pero que las cosas cambiarán.
- La depresión está provocada por una combinación de factores, como la genética y el entorno.
- Un adolescente puede tener un mayor riesgo de sufrir depresión si hay antecedentes familiares de esta afección. Los traumas, el estrés y el maltrato también pueden hacer que un adolescente sea más propenso a padecerla.
- Los síntomas incluyen sentimientos de tristeza, desesperanza y culpa. Un adolescente puede perder interés por las actividades y tener problemas para dormir y comer.
- Un profesional de la salud mental puede diagnosticar una depresión mayor tras una evaluación de salud mental.
- La terapia conversacional y ciertos medicamentos pueden ayudar a tratar la depresión.
- La depresión mayor está relacionada con un mayor riesgo de suicidio.
- Es posible que se necesite un equipo formado por profesionales sanitarios, familiares y personal del centro educativo para ayudar a tu hijo adolescente a recuperarse.
- Se debe hablar de un plan de emergencia, ponerlo por escrito y compartirlo con las personas cercanas. Pídele a tu hijo adolescente que guarde los números de emergencia en su móvil para poder acceder a ellos fácilmente.
- Deja claro a tu hijo adolescente que puede acudir a ti para hablar de cualquier tema, especialmente si está tan triste que está pensando en hacerse daño.
- Busque ayuda inmediata si un adolescente expresa pensamientos de autolesión.
Próximos pasos
A continuación te ofrecemos algunos consejos para que saques el máximo partido a la visita al médico de tu hijo:
- Ten claro el motivo de la visita y lo que esperas que suceda.
- Antes de la visita, anota las preguntas que quieres que te respondan.
- Durante la visita, anota el nombre de cualquier nuevo diagnóstico, así como cualquier medicamento, tratamiento o prueba nuevos. Anota también cualquier nueva indicación que el médico te dé para tu hijo.
- Averigua por qué se receta un nuevo medicamento o tratamiento y cómo ayudará a tu hijo. Infórmate también de cuáles son los efectos secundarios.
- Pregunte si la afección de su hijo se puede tratar de otras formas.
- Averigua por qué se recomienda una prueba o un procedimiento y qué podrían significar los resultados.
- Averigua qué puede pasar si tu hijo no toma el medicamento o no se somete a la prueba o al procedimiento.
- Si su hijo tiene una cita de seguimiento, anote la fecha, la hora y el motivo de esa visita.
- Averigüe cómo puede ponerse en contacto con el médico de su hijo fuera del horario de consulta o durante el fin de semana. Esto es importante si su hijo se pone enfermo y usted tiene dudas o necesita consejo.