Etapas de la enfermedad de Alzheimer
La enfermedad de Alzheimer es un tipo de trastorno cerebral. Provoca pérdida de memoria, confusión y cambios en la personalidad, así como una pérdida gradual de la autonomía. Es el tipo más común de demencia. Al principio, las personas con esta enfermedad solo presentan una leve pérdida de memoria y cierta confusión. A esto se le denomina deterioro cognitivo. Sin embargo, con el paso del tiempo, estos síntomas se agravan.
La enfermedad evoluciona a través de tres etapas principales de síntomas. En la etapa final, las personas con enfermedad de Alzheimer pueden ser incapaces de comunicarse con sus familiares o de saber lo que ocurre a su alrededor.
Esta enfermedad no tiene cura. Los médicos y los cuidadores suelen centrar el tratamiento en ralentizar el proceso y garantizar una buena calidad de vida para todas las personas implicadas.
Datos sobre la enfermedad de Alzheimer
La enfermedad de Alzheimer es cada vez más frecuente a medida que la población general envejece y vive más tiempo. La enfermedad de Alzheimer suele afectar a personas mayores de 65 años. Un pequeño número de personas padece la enfermedad de Alzheimer de inicio precoz, que comienza cuando tienen entre 30 y 40 años.
Las personas viven una media de entre 4 y 8 años tras el diagnóstico. Sin embargo, pueden llegar a vivir hasta 20 años, dependiendo de otros factores. La enfermedad puede progresar rápidamente en algunas personas y más lentamente en otras.
Nadie sabe qué causa la enfermedad de Alzheimer. Los genes, el entorno, el estilo de vida y el estado de salud general pueden influir.
Etapas de la enfermedad de Alzheimer
Las fases de la enfermedad de Alzheimer suelen seguir un patrón progresivo. Sin embargo, cada persona recorre estas fases a su propio ritmo. Conocer estas fases ayuda a los médicos y a los familiares a tomar decisiones sobre cómo cuidar a una persona que padece la enfermedad de Alzheimer.
Fase preclínica
Los cambios en el cerebro comienzan años antes de que la persona muestre cualquier signo de la enfermedad. Este periodo se denomina «enfermedad de Alzheimer preclínica» y puede durar años.
Fase leve o inicial
Los síntomas en esta etapa incluyen olvidos leves. Esto puede parecer el olvido leve que suele acompañar al envejecimiento. Pero también puede incluir problemas de concentración.
En esta etapa, la persona aún puede vivir sin ayuda, pero puede tener dificultades para:
- Recordar un nombre.
- Recordar acontecimientos recientes.
- Recordar dónde ha dejado un objeto de valor.
- Hacer planes.
- Mantenerse organizado.
- Gestionar el dinero.
La persona puede ser consciente de sus lapsos de memoria. Sus amigos, familiares o vecinos también pueden darse cuenta de estas dificultades.
Fase moderada, intermedia
Esta suele ser la etapa más larga, que a menudo dura muchos años. En esta etapa, los síntomas incluyen:
- Dificultad cada vez mayor para recordar acontecimientos.
- Problemas para aprender cosas nuevas.
- Dificultad para planificar actividades complejas, como una cena.
- Dificultad para recordar su propio nombre, pero no detalles sobre su propia vida, como la dirección y el número de teléfono.
- Problemas para leer, escribir y manejar números.
- Tomar malas decisiones o mostrar falta de criterio.
A medida que la enfermedad avanza, la persona puede:
- Reconocer que algunas personas le resultan familiares, pero no recordar sus nombres, u olvidar los nombres de su pareja o de sus hijos.
- Perder la noción del tiempo y del lugar.
- Necesitar ayuda para elegir la ropa adecuada, vestirse y realizar actividades cotidianas, como lavarse los dientes.
- Mostrarse de mal humor o retraída, o presentar cambios de personalidad, como alucinaciones, paranoia o delirios.
- Mostrarse inquieta, agitada, ansiosa o llorosa, especialmente a última hora de la tarde o por la noche.
También pueden producirse cambios físicos. Algunas personas tienen problemas para dormir. A menudo preocupa que se alejen de casa.
Fase grave y avanzada
En esta fase, la persona:
- Pierde muchas capacidades físicas, como caminar, sentarse y comer.
- Puede perder el control de los esfínteres.
- Puede ser capaz de decir algunas palabras o frases, pero no de mantener una conversación.
- Necesita ayuda para todas las actividades en todo momento.
- No es consciente de sus experiencias recientes ni de lo que le rodea.
- Tiene más probabilidades de contraer infecciones, especialmente neumonía.
Diagnóstico
Es posible que los primeros signos de la enfermedad de Alzheimer no resulten evidentes para nadie, salvo para la persona que la padece y sus allegados. Incluso en ese caso, los síntomas pueden confundirse con los cambios normales propios de la edad.
Para establecer un diagnóstico, los médicos suelen realizar una entrevista en la que se utilizan varios tipos de pruebas para determinar el funcionamiento del cerebro de la persona. A menudo se trata de pruebas de memoria, que pueden parecer rompecabezas o juegos de palabras. El médico también podría recabar el historial médico y solicitar algunas pruebas para descartar otras posibles causas de pérdida de memoria o confusión. Estas pruebas pueden incluir exploraciones cerebrales, como tomografías computarizadas (TC), resonancias magnéticas (RM) o tomografías por emisión de positrones (PET). El médico podría hablar con los familiares sobre los síntomas que hayan observado.
Tratamiento
El tratamiento varía en función de la edad de la persona, su estado de salud general, su historial médico, sus síntomas y sus preferencias. Algunos medicamentos pueden ralentizar el avance de la enfermedad en algunas personas. Estos pueden surtir efecto durante unos meses o unos años.
También podría ser necesario un tratamiento para ayudar a combatir la depresión o la ansiedad. Los trastornos del sueño también pueden tratarse.
Los cuidadores y los familiares pueden beneficiarse de la terapia y de los grupos de apoyo.
Prevención
Los expertos desconocen cómo prevenir la enfermedad de Alzheimer. La mayoría de los expertos recomiendan llevar un estilo de vida saludable y activo como la mejor forma de proteger la salud del cerebro. Esto incluye participar en actividades físicas y mentales. Dejar de fumar también puede reducir el riesgo de padecer demencia. El tratamiento de las afecciones médicas subyacentes ayuda a reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. Es importante colaborar con su médico para tratar la obesidad, la depresión, la diabetes o la hipertensión arterial. Un traumatismo craneal también puede aumentar el riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer. Por lo tanto, utilice un casco cuando realice actividades que puedan provocar un traumatismo craneal.
El manejo de la enfermedad de Alzheimer
Las personas con la enfermedad de Alzheimer deben seguir un plan de tratamiento completo para proteger su salud. Aunque un ser querido padezca esta enfermedad, sigue siendo importante que cuide su salud física.
Buscar ayuda
Es posible que usted y su familia tengan muchas preguntas sobre cómo convivir con la enfermedad de Alzheimer. Visite la página web de la Asociación de Alzheimer en www.alz.org para obtener más información y apoyo.